lunes, 17 de septiembre de 2018

Fabio Di Tomaso su presente, Floricienta y más


-Clarín 16/Septiembre/2018- 
Por Marina Zucchi

el conde floricienta
Es quebequés, aunque se sienta más argentino que el colectivo que manejaba en los noventa, el 71 desde Villa Adelina a Plaza Once.

Nació en Quebec, Canadá, el 9 de abril de 1977, después de que su padre intentara suerte en una empresa de cantos rodados en la tierra a la que se había mudado parte de esa familia italiana. Al año los Di Tomaso abandonaron el paraíso de América del Norte por el Norte del Gran Buenos Aires, Boulogne. Calles de tierra, picados hasta que bajara el sol, trepadas a los árboles y enormes sobremesas a los gritos después de la ceremonia de la pasta.

Fabio (“b” y no “v”, aunque los archivos repitan el error) fue bautizado así por Fabio Testi, un galán italiano criado en Peschiera del Garda. El arte de la actuación era ajeno a los Di Tomaso, provenientes de Abruzzo y Molise, pero con los años el actor hurgó en su árbol genealógico y unió los puntos: a fines del 1800 el abuelo ya dirigía obras en el patio de su casa en Casacalenda, Campobasso, y convocaba para sus elencos a sus paisanos.

La adolescencia encontró a este canadiense “sin vocación definida, rebelde, escuchando a Piltrafa, Violadores, Metálica y Mötley Crüe, cuestionando al mundo con pantalones negros chupín, pelo largo y un aerosol siempre a mano para escribir alguna pared”.

Recibido de bachiller, primero se empleó en la línea 71, luego pasó al sector Expedición de una empresa láctea, pero “el encierro” lo consumía. "Con la excusa de estudiar Economía, arranqué en CBC en la UBA. Me acuerdo bien de una escena: un día me fui a fumar un cigarrillo al patio de la facultad y me encontré con Sebastián, amigo de toda la vida. 'No se lo dije a nadie, pero me llama la atención el teatro y no sé ni por dónde empezar', le comenté. Me dijo que le pasaba lo mismo y me fui a anotar a la Casa de la Cultura de Villa Adelina".
floricienta fabio di tomaso

Mucho antes de filmar los primeros autógrafos por Padre coraje, vendió teléfonos Movicom bajo una sombrilla en Triunvirato y Monroe, cuidó la plaza de Villa Adelina y fue peón de carpintero. En televisión empezó en 1996, con dramatizaciones para el programa de Mauro Viale en América. El shock de la popularidad llegó en 2003, con Resistiré, la telenovela protagonizada por Pablo Echarri en la que Fabio encarnaba a un muchacho gay.

Hace 12 años fue el galán de Floricienta, tras la muerte de Federico Fritzenwalden (el personaje de Juan Gil Navarro). Un conde al que todavía recuerdan ex niños de Polonia, Italia e Israel: Máximo Augusto Calderón de la Hoya. Después, Vidas robadas, Dulce amor y un silencio saludable. Hace dos años su apellido volvió a los medios por una noticia dolorosa: la pérdida de un embarazo de siete meses. Su hija iba a llamarse Malvina.

-¿Nunca pensaste en nacionalizarte?

-Me olvido de mi nacionalidad. Tengo la residencia permanente. Yo me quería hacer la ciudadanía argentina, pero mi mamá me decía que esperara al sorteo de la colimba. Nunca me interesó la idea de irme y siempre me pasa que si digo que nací en Canadá, me preguntan: "¿Y qué hacés acá?". No me dio ninguna ventaja ser canadiense (se ríe). Incluso, una vez, cuando fui a filmar a Israel, me apartaron dos militares en el aeropuerto para un control: yo no sabía que muchos terroristas ingresaban con pasaporte canadiense.

-Muchos otros actores esconden sus orígenes de humildes laburantes. Vos, en cambio, reivindicás ese pasado de colectivero. ¿Qué recuerdos inmediatos tenés de esos comienzos?

-Estuve dos años, no la pasaba bien. Es un trabajo caótico, hay gente que lo hace con una sonrisa, pero no era lo mío. Tengo presente todavía el olor de lo que es un colectivo vacío, una atmósfera que conozco desde chico. Mi papá se jubiló en la 71. Ya en unas vacaciones en Córdoba, me llevaron a dar una vuelta y a los 12 años manejé un colectivo una vuelta manzana.

-Ya no viajás en colectivo...

-Sí, a veces. Lo prefiero al subte. Es mi ámbito.

floricienta fabio di tomaso
-Unos años después del colectivo se dio la explosión de fama mundial con “Floricienta”. ¿Cómo manejaste el paso del anonimato a esa otra vida?

-Llegué a sentirme sapo de otro pozo. Me pasa al día de hoy. Era un bicho raro. Recién en 2006 tuve representante. Tanta exposición fue difícil de aceptar y manejar. Yo no tenía esa ambición y necesité acomodar mi vida.

-Después de aquel golpe de fama bajó notablemente tu exposición. Hoy protagonizás una obra dedicada al fútbol. ¿Cómo es tu relación con ese deporte?

-Soy hincha de River. Admiré a Francescoli, al Búfalo Funes, a aquel equipo campeón de 1986. Jugué en el club Unión de Boulogne hasta que cerró y me vinieron a buscar del Da Vinci. Llegué a probarme en la octava de Tigre, pero en ese momento con el doble turno del industrial fue imposible seguir. Jugaba de cinco, a veces de ocho. Mi referente era Claudio Marangoni.

-Una gran metáfora tiene tu obra, "banco de suplentes": la espera que nunca termina en un banco de suplentes...

-Es así, una metáfora sobre el deseo, sobre las frustraciones, lo que llega de la manera que uno no quiere y cómo en una espera uno va consumiendo vida y generando vínculos. No quiero spoilear, pero hasta el famoso bidón tóxico para los rivales está presente en la historia.

-¿El precepto de ganar como sea te convence?

-A mí me gusta ganar. No a cualquier costo, pero confieso que si le ganamos a Boca con un gol con la mano lo disfruto, porque cuando hay que ser picapiedra hay que serlo. Me gusta el buen juego, pero hay momentos en los que hay que ser rústico, jugar con otras herramientas. No quiero perder partidos trabados por intentar jugar lindo. No lo hagas siempre, pero de vez en cuando, si tenés que tirarla a la tribuna, tirala.

-Llamaste a tu hijo Fidel. ¿Cuba tuvo que ver?

-El significado de su nombre, fidelidad, nos gustaba. Nos fuimos de vacaciones a Cuba, mi mujer tuvo contracciones allá y cuando le hicieron la eco dijimos, 'Fidel'. Con Castro me pasa lo mismo que con el Che Guevara.

-¿Qué te pasa?

​-Es un descubrimiento casi poético. Siempre recuerdo un prólogo de Cortázar: “Nadie supo mejor que él hasta que punto lo absurdo y lo imposible serán un día la realidad de los hombres”. Eso siempre me marcó una guía. Más allá de esa parte poética que tiene la revolución, no estoy inmerso en el conocimiento a pleno de cómo funcionan las cosas en Cuba. Bastante tengo con el día a día de este país tan fluctuante. Pero siempre que la búsqueda sea un bien común, sea o no comunismo, me gusta pensar que todos nos merecemos las mismas oportunidades, un trabajo digno, una vivienda digna, salud y educación pública. Esos pilares, siempre. Me da orgullo que mi hijo tenga el nombre de un líder. Lo que pasó con Malvina fue de mucho aprendizaje. Malvina fue y es muy importante en nuestra vida.

Fabio protagoniza Banco de suplentes, junto a Marco Ciocca,Pablo Dubuis, y Nahuel Patryk. De Nicolás Marina, con dirección de Susana Toscano, en La Comedia (Rodríguez Peña 1062). La historia de Fidel, Bocha, Rubén y Pajarito, cuatro futbolistas que, desde un costado de la cancha de Defensores de Burzaco, miran pasar un partido tras otro mientras los sostiene la esperanza.

Fuente: Clarín Espectáculos 
MIRÁ TAMBIÉN: Fabio Di Tomaso: de El Conde al banco de suplentes


miércoles, 25 de julio de 2018

Juan Gil Navarro sobre el Freezer y más


-Clarín 6/Julio/2018- 
Por Darío Doallo


clarin espectaculos
Si uno coloca el nombre de Juan Gil Navarro por ejemplo, en Instagram, comprobará que la gran mayoría de las fotos que aparecen son de la época en la que interpretó a Freezer, el galán de Florencia Bertotti en Floricienta (2004).

Se trata de uno de esos personajes que marcó a una generación de chicas, fanatizadas con la ficción de Cris Morena. "Eso pasa porque fue un personaje paradigmático, pero no me molesta eso de las fotos", cuenta el actor.

Lo que sí incomoda a Gil Navarro son las características de príncipe azul de Federico Fritzenwalden, a quien Florencia apodaba Freezer por al dificultad de pronunciar el apellido alemán y también en referencia a su personalidad.
floricienta 2004
Situación que lo llevó -a principios del mes pasado- a publicar un pedido a sus seguidores en su cuenta de Twitter, en pleno clima de debate por la legalización del aborto: "Vamos chicas, terminemos de una vez con el príncipe y el Freezer... El primero es enemigo del matriarcado y el segundo congela todo lo que debería estar verde...". Y agregó a su mensaje los hashtag "suelten" y "ya es hora".

Sobre esta situación, de la que en su momento prefirió no explayarse, habló ahora con Clarín. "Fue hace tanto tiempo que ya ni me acuerdo de qué era el programa", comenzó bromeando, pero a la vez dando a entender que es un tema que lo sigue interpelando. Vale recordar que el actor no formó parte de la segunda temporada, en 2005, de Floricienta y su lugar de príncipe azul fue ocupado por el actor
Fabio Di Tomaso



"El tuit tenía que ver con algo que era elocuente... dedicado a las chicas que están peleando una batalla enorme para conseguir la legalización del aborto, batalla en la que se enfrentan a la ignorancia y odio. Mi apoyo tuvo que ver con eso. Nada más. Fue una manera de decir 'suelten a Freezer'. Fue hace 14 años...", asegura.

-¿Te cansa esa constante mención a aquel personaje?

No le doy importancia. Entiendo que sea importante porque a las chicas las crían, o las criaban (se corrige), diciéndoles que tenían que encontrar príncipes. Y afortunadamente ahora no. Ahora le dicen que tienen que ser felices. Por eso me pareció bueno hacer ese chiste.
floricienta
-¿Te arrepentís de aquel papel?

Yo no miro para atrás, ni con ese ni con otro programa. Es el presente y el futuro, lo demás ya pasó.

-Y ahora, ¿este caso lo utilizas para analizar más los valores que puede transmitir un personaje que te ofrecen?

No, lo que analizo es lo que me pasa cuando leo algo. Eso, nada más. Lo que me divierte es que esté bien escrito. Yo no tengo prejuicio con las historias. Si están bien escritas está buenísimo. Pero cuando un actor tiene que hacer malabares porque lo que viene escrito no está bueno, ya todo se complica.

Más allá de esta situación, Gil Navarro vive un gran presente en 100 días para enamorarse (Telefe, a las 21.45), donde interpreta a un hombre con una doble vida, situación que explotó en los últimos capítulos. "Es un placer forma parte de 100 días... porque es un producto de calidad que hace reír, distiende, pero también trata temáticas con contenido social, como es el búsqueda de su sexualidad del personaje Maite Lanata o la relación que llevan adelante en pantalla Ludovico Di Santo y Michel Noer".

telefe 2018
Pero también se lo verá en un capítulo de Rizhoma Hotel, la nueva ficción de Telefe (viernes a las 23), que en cada envío plantea una historia límite que transcurre siempre en un mismo lugar: un cuarto de hotel. 

"Lo que festejo como actor es que haya trabajo, haya riesgo", celebra Juan, muy ilusionado con la convocatoria a este "riesgoso" proyecto. "Está buenísimo que haya algo de media hora en el que todo está apoyado en la palabra y en la actuación", afirma sobre la ficción que luego se podrá ver a través de Cablevisión Flow.

-¿Este tipo de producciones son necesarias para combatir la llegada de tantas ficciones extranjeras?

Es la nueva forma. Lo que es prioritario es entender que hay alguien sentando del otro lado dispuesto a destinar un tiempo para ver algo. Y no se lo puede tomar por estúpido. He escuchado hasta el cansancio esto de 'Doña Rosa quiere ver lo clásico'. Doña Rosa ya se murió, y la hija y la nieta de Doña Rosa ven Netflix u otros contenidos. Y hay que estar a la altura de esas expectativas. Y no necesariamente está relacionado con grandes cantidades de dinero, está probado que pequeñas producciones dan gran resultado.

-¿Las nuevas plataformas benefician al actor?

Lo que beneficia al actor es que haya una historia que esté bien escrita. Porque si no tenes algo bien escrito, no podés ser un mago. Vos podés ser Messi pero si no te pasan la pelota no podés jugar solo.

Fuente: Clarín Espectáculos
MIRÁ TAMBIÉN: Juan Gil Navarro: "Soy un producto del matriarcado ciento por ciento"


lunes, 9 de noviembre de 2015

Nicolás Maiques: “No reniego de Floricienta”


-La República 21/Octubre/2013-
por Renato Arana Conde.

'Floricienta', donde actuaste, terminó de grabarse en 2005…
-Pero hasta 2007 hacíamos tours.

Sin embargo, pese al tiempo te siguen recordando por la telenovela.

-Porque se sigue repitiendo, está al aire hasta en Italia y Grecia. Yo no reniego de eso, lo agradezco, pero también está bueno que la gente te reconozca por tus nuevos trabajos…

Bueno, tus nuevos trabajos no se pasaron aquí por señal abierta como 'Floricienta' o 'Rebelde way'…

-No todo llega. En 2011, hice la serie web ‘Yo soy virgen’…

En la que eres protagonista.
-Sí y fui nominado al Martín Fierro, el premio más importante en Argentina. No ganamos, pero fue bueno. Y en 'Floricienta' hice dos personajes. Pasé de hacer parodia a hacer drama cuando mi personaje creía ser adoptado y mi otro personaje era malo y robaba. En un momento, yo estaba hasta esquizofrénico: Nicolás hablaba y se peleaba consigo mismo.

¿Se te quedó eso?
-Cuando haces una serie en la que grabas doce horas al día, quizá quedes un poco pegado, pero en tu casa haces un corte y eres vos. Y más cuando terminás el programa vuelves a ser vos.

¿Qué recuerdos guardas de 'Floricienta'? Más allá de las giras en Perú.
-La despedida que fue actuada en vivo, a las nueve de la noche.

¿Primera vez en vivo?
-Sí, es raro con 20 mil personas en el público. Mi última frase en la novela, la voy a recordar para toda la vida, fue: “Que la paz se te instale en el alma para desprenderte de la ira”. Se lo dije a Florencia (Bertotti, la protagonista) en el altar.

¿Cómo te sentiste? ¿Liberado?
-Cuando fui al backstage me abracé con mi productora y me puse a llorar desconsoladamente. No soy de llorar fácil. Sentí tristeza porque terminaba y felicidad por el éxito que había sido, y amor porque fue el primer proyecto que hice de principio a fin.


Nicolás, tú no la has tenido fácil.
-Es que no venía de una familia de artistas y desconocía cómo acceder a  ese mundo. Tenía 11 años cuando hice casting, pero llamé a una representante y le sorprendió que la llamase yo y no mi mamá. “Pero el que quiere actuar soy yo, no mi mamá, ¿por qué va a llamar ella?”, le dije. Yo era un nene y me creía un adulto.


La cuestión del físico, que no seas el típico chico lindo…
-¡Me juega a favor! Así me ofrecen personajes más ricos en composición. Hay otros actores de belleza más ‘convencional’ que les toca personajes más normales y reniegan de eso y no quieren ser más galanes. A todos siempre nos encasillan.

¿A ti?
-Como el gracioso, el histriónico y les cuesta ver más allá y que uno puede hacer más que eso. Pero me convocaron a una comedia musical que era más drama y fue allí la primera vez que fui nominado a mejor actor de comedia musical. Eso me hizo pensar que la comedia está menospreciada para los premios... Por ejemplo, Jim Carrey dice que no es nominado para los Oscar solo porque hace comedia… ¡Y para mí él es maravilloso!

O sea, has logrado un poco más que Carrey en el equivalente argentino.
-¡No, no, no! No me quiero comparar… Él tuvo más tiempo de hacer más cosas, pero yo fui nominado en algo que fue más drama que comedia. Salvando las distancias, por la comedia nunca me han nominado…

Pero tú dijiste en junio: “Prefiero no rotularme comediante”.
-No me rotulo así. Soy actor y canto, pero sí me encanta la comedia. También me gusta emocionar al nivel del llanto por una escena.

Sobre el canto. Hace dos años lanzaste tu disco Diferente pero igual.
-Son once temas de pop fusión. Me tardo en promocionarlo porque no le pongo toda la energía al disco y quiero focalizarme en eso. Lo he descuidado, eso sí.

Actúas, bailas, produces, cantas. ¡Hey! El que mucho abarca…
(Ríe). -Trato de tener brazos fuertes para apretar. ¡Flaquito, pero potente! Mi disco va bien pese a que le doy poca promoción y al menos quiero ‘apretar’ en eso.

Leía que la gente en la calle se metía con tu aspecto físico.
-Yo tengo una cara particular, pero eso no me genera ningún complejo.

Me recuerdas al personaje de la revista MAD cuando sonríes.
-Puede ser, pero lo que me pasa en la calle siempre hay gente agresiva. Hay gente que me insulta por la calle con el tema de la fealdad y dicen cosas ordinarias. A veces, es por envidia.

¿De que alguien que no encaja en el estereotipo tenga tanta chamba en plena crisis?
-Envidia porque los agresores quieran tener lo que tenés vos. Sé que al estar expuesto, es inevitable que haya gente que te quiera o no.

LA FICHA

-Tengo 32 años. Actué en producciones argentinas como 'Chiquititas', 'Rebelde way', 'Floricienta' y 'Peter Punk' de Disney. Actualmente estoy en Lima para grabar la secuencia 'El fan' del canal de cable Yups y promocionar mi disco. También aprovecho para participar en el programa peruano 'Combate' aunque esto de los realities es algo nuevo en mi vida... Estoy soltero y no tengo filiación política. No logro entender el nacionalismo que divide, pues me siento un ciudadano del mundo.

Fuente: Diario La República (Perú)


Graciela Stefani: "Malala'' fue un personaje maravilloso...

Sabado 27/Octubre/2012
LA MALA DE FLORICIENTA

“Yo me divertí muchísimo. Me encanta por el cariño de los chicos. Los adolescentes te dicen 'ay, vos me traes recuerdos de mi infancia'. Es una mezcla de cosas tan divertidas y tan lindas. Haciéndolo me divertí muchísimo, un personaje maravilloso”, dijo sobre ese personaje que enamoró a todos en televisión y que hoy vuelve a estar en boca de todos por la retransmisión de la tira encabezada por Florencia Bertotti en Telefe.

Esa mala tan simpática que fue “Malala” llevó a Stefani a ser reconocida por muchos chicos -hoy adolescentes- que siguen de cerca su trabajo. “Tenía una impunidad total y absoluta, con esa peluca negra. Todos me preguntaban si era mi pelo, si era peluca, si yo era pelada. Los chicos creían que yo era pelada. Entonces, los autores en un capítulo me enganchaba en algún lado y quedaba pelada. Me tuvieron que hacer todo el maquillaje”, confiesa la actriz.

Fue Cris Morena quien la eligió para este personaje: “Ella me había llamado hace años atrás para hacer una mala en Chiquititas, pero una mala mala de verdad: una señora que raptaba chicos para hacerlos trabajar en la calle, una cosa espantosa. Hice 40 capítulos de eso y después me vio hacer La Gavilana, un personaje en Soy Gitano y se le despertó algo... me venía siguiendo los pasos para llamarme para esta mala. Y cuando me lo ofreció, me encantó. Pero cuando leí los libros, más, porque eran brillantes y por eso pasó lo que pasó. Un éxito impresionante. Fue una comedia donde Cris apostó a los adultos, no solo chicos sino adultos actores, comediantes todos, muy buenos... Cris es una genia”.

Malala era la madre de Delfina, interpretada por Isabel Macedo, con quien nunca había trabajado. “Nos llevábamos bárbaro laburando, era una dupla que se generó con una facilidad. La conexión con la el compañero en la comedia no es fácil. Y acá, yo no la conocía a Isabel y no teníamos un vínculo, y nos encontramos y el primer día de laburo enganchamos con el humor”, expresó en Canal 26.

Con Floricienta, tuvo la oportunidad de llegar a otros países como Italia. Y claro está, no se perdió los capítulos en italiano. “Lo tengo guardado, el italiano es maravilloso. Quiero ir a Italia ya... y las cosas que me escriben y se toman el trabajo de traducir en Google y sale cualquier cosa. Interpreto que me quieren y es divino. Pero también de Cracovia, de España...”, dijo la actriz.

La tira llegó al teatro pero Graciela no fue de la partida ya que le pidió un descanso a Cris Morena, pero fue a verla y allí se sorprendió: “Cuando lo vi me emocioné porque era brillante”.

“Una gran laburante, ella está a los costados, arma todo, no te deja pasar una, es sumamente exigente como es ella. Pide lo que hace y decís 'pará, yo tengo tu capacidad'. Pero es una genia”, definió a Cris, la creadora de tantos éxitos juveniles en televisión, que luego llevó a las tablas.


SOBRE LAS TABLAS

“Tengo una escuela de teatro con Gerardo Chendo, se llama Stefani-Chendo porque no se nos ocurría otro nombre, lo pensamos mil veces”, confesó con picardía sobre la escuela que ya tiene tres años, cuenta con muchos talleres y tiene gran cantidad de adolescentes, niños y adultos. Un trabajo que la tiene “muy contenta”.

Junto a Chendo (autor de la obra) son los directores de “Huicio Husto”, con Benjamín Rojas a la cabeza del elenco, que también está en El Tinglado y que el viernes 19 de octubre pasó por el Teatro Don Bosco de Ramos Mejía y donde 26Noticias se hizo presente.


“Esto surgió de una obra que hacíamos con los alumnos del taller de Egresados y se fue uno de los chicos que hacía el protagónico y mandamos mail para hacer audiciones y apareció Benjamín diciendo 'a mí me encantaría estar', nosotros nos cruzamos y le dije 'mirá que son egresados' y dijo 'no me importa, yo quiero, estoy encaminándome por otro lado, tengo ganas de hacer teatro, alternativo'... y nos encantó. Estamos muy contentos y lo queremos a Benjamín, es un sol, amoroso y buen actor. Está haciendo una cosa super diferente”, contó sobre el actor a quien conoció en Floricienta.

Stefani ama el teatro y ama dirigir y cree que en esa pasión jamás podrá dejarla a un costado: “Me encanta la dirección, no sé si no me voy a dedicar a escribir y dirigir, casi exclusivamente. No digo que me retiro, pero me atrae muchísimo, lleva mucho tiempo y no sé si podés hacer todo. Ahora estoy con un cansancio importante por hacer todo, lo cual me alegra y quisiera seguir cansada porque me encanta, pero es mucha actividad poner el cuerpo arriba del escenario, abajo, dirigir, las clases...”.


"Los actores somos mendigos"- Juan Gil Navarro

-2005- El protagonista de "Hombres de Honor" nos habla del mareo de la fama, la soltería y de un enano censor.

Tanto le cuesta reír, que durante la sesión de fotos hace chistes para poder esbozar una sonrisa. Sin embargo, a Juan Gil Navarro no le cuesta esfuerzo desnudarse delante de todos. Al sugerirle otro lugar para cambiarse, advierte: "No hay problema, se ve mucho más en una playa". 
Disfruta contando que antes de los 30 años se separó y fue como rendir la materia mas larga y difícil de su vida. Vive solo hace más de dos años y no quiere volver a compartir un techo. No tiene casa propia porque desconfía de los créditos, no usa reloj y se moviliza en un auto viejo. Asegura que la mejor inversión fueron los años de teatro y su último viaje a Europa. 


Noticias: ¿Es tan serio y reflexivo como aparenta? 
Juan Gil Navarro: En estos últimos años me solté más, era mucho más introvertido. Quería que me tomaran como un actor en serio, pero entendí que sólo el trabajo hace que te consideren, no la actitud. 

¿Gracias al trabajo de actor logró soltarse un poco más? 
Me relajo, pero sigo teniendo un "enano" adentro, es la censura que me dice que tenga cuidado con lo que digo o hago. También es cierto que se dicen muchas pavadas, y está bueno no hablar sólo de temas banales. 

¿Qué hace para distraer a ese "enano" que tanto lo censura? 
Tomar un buen Malbec (ríe), el vino es mi debilidad. Bajo el efecto del alcohol soy capaz de bailar, algo que no hago nunca. Todo lo que sea baile lo sufro hasta en la ficción, prefiero una escena de desnudo. 

¿Fue difícil dejar de lado un éxito como "Floricienta"? 
Me quedé tranquilo cuando entendí que "Floricienta" era más una moda que un éxito y corría el riesgo de quedar pegado a esa moda. Y justo llegó la propuesta de Adrián (Suar) para hacer algo completamente distinto. Mucha gente me decía que no hacía bien al dejar un éxito asegurado. 

¿Entonces, fue decisión suya dejar el programa de Cris Morena? 
No hubo manera de acordar, porque ella no veía compatible hacer la segunda temporada de "Historias de sexo de gente común", pero sobre todo no quería que hiciera teatro. Y para mí el teatro es fundamental, es un gimnasio mental. 

¿Se obtiene prestigio en las tablas? 
Se gana calidad, el prestigio es sólo un cartelito que te cuelgan, funciona igual que la fama. 

¿Supo manejar la fama? 
Sí, porque comencé a trabajar a los 23 y afortunadamente caminé otros escalones antes. Vi subir y caer a mucha gente, por lo que fue una buena escuela tardar un buen rato antes de llegar. 

¿Conoce muchos actores mareados con el éxito?
Es una locura, hay que tener un pie en la realidad. Mi primera anécdota en el teatro fue haciendo una obra de Bertolt Brecht, con Soledad Silveyra. Me acuerdo que durante el ensayo yo sufría tanto, que el director se subió enojado y me dijo: "¿Por qué sufrís tanto? Hay que hacer como los actores ingleses que no sufren, ellos mienten". Hace poco escuché a Anthony Hopkins comentar que algún día alguien le tocará el hombro y le dirá: "Se terminó, impostor, vaya a buscar un trabajo en serio". No es que uno se subestime, pero es un buen anclaje para darse cuenta de que uno es un juglar detrás del trono del rey, somos mendigos. Fue la modernidad la encargada de poner halos y mitos alrededor de este trabajo, pero el soberano es otro,. Y el público es caprichoso. 

¿Un actor está preparado para llenar un estadio de fútbol, como vivió usted con "Floricienta"? 
Sólo les pasa a los rockeros, no es habitual que lo viva un actor. En Vélez me sentí como Bono de U2, ver casi 40 mil personas me ponía la piel de gallina. Es como un monstruo, escuchás crecer los alaridos, creés que va a salir un dragón del medio de la gente. En la segunda función llevé un CD del recital de U2, me paré quince minutos antes de la función y puse play para escucharlo. Traté de imaginar que si estuviera mirando al grupo hubiera gritado igual que esos chicos. Sólo ahí entendí que tenía la responsabilidad de darles el show que ellos estaban esperando. 

¿Es cierto que viajó a Sicilia a observar el ambiente y la gente, para su papel de mafioso en "Hombres de honor"? 
Fui a Sicilia para observar cómo hablan y caminan, después me fui Londres y de ahí a París, durante ese trayecto me paró la policía francesa, que es muy asquerosa. Me preguntaron si llevaba alcohol o cigarrillos, les contesté que no, pero me miraron con mala cara. La regla internacional de viaje es estar bien vestido, en cambio yo estaba con barba, mochila y muñequera de cuero. Además, sucedía lo de Southern Winds, por lo que tenía el tatuaje de "sospechoso" en la frente. Me revisaron todo y me trataron de muy mala manera, como un narcotraficante. Cuando vieron el mate que llevaba empezaron a oler la yerba. Se complicó todo, les expliqué en qué consistía, pero no había caso. No podía creer que iba a terminar en cana por un kilo de yerba Unión, de bajo contenido en polvo (ríe). 

Es un actor exitoso, ¿y con las mujeres cómo le fue?
Era muy enamoradizo, más imprudente, iba de frente y me ensartaba. El balance es bueno, a pesar de que estuve casado cuatro años; me casé a los 25 con una chica rosarina que ahora vive en España, y me separé a los 29. 

¿Le dijeron que es muy joven para estar separado?
Me encanta decir que me casé y me divorcié antes de los 30, fue como rendir una materia anual larga y difícil. Hace más de dos años que vivo solo y le tomé un gustito, me va a costar dejar la soltería.


Nota a Isabel Macedo 2005


-Clarín, Domingo | 21/Agosto/2005-
En Floricienta, es la malvada Delfina, hermanastra de la protagonista, a quien le hace la vida imposible. Tierna y seductora fuera de cámaras, está de novia con el galán Facundo Arana.

Malvada, pérfida y villana.. así es Delfina, la hermanastra de Florencia Bertotti en Floricienta (Canal 13, lunes a viernes a las 19), a quien los nenes más chiquitos le huyen temerosos. Pero cuando se baja del personaje y se suelta el pelo tirante, Isabel Macedo le hace descubrir al mundo lo encantadora, tierna y natural que es en realidad. Y el sentido del humor que tiene. Virtudes con las que seguramente conquistó a su novio desde hace nueve años, el actor Facundo Arana, para envidia de muchas admiradoras del galán de Padre Coraje.

Cuando Isabel recorre los estudios Pampa, con su delgadísima figura y el pelo suelto (y planchado), sus compañeros de elenco no la reconocen. Y recibe algunos piropos. "No se puede creer lo que puede provocar un lacio. En la próxima novela me lo dejo así", bromea. La verdadera cabellera de Isabel está llena de rulos.


¿Cómo armaste tu personaje?
-Tuvo muchísimo que ver con lo estético, el hecho de que lleve siempre esa cola tirante, toda lacia, algo que es muy diferente a mi realidad, me ayudó a ponerme en otro lugar. Lo mismo que su ropa, sus tacos aguja y esa cosa tan rígida que tiene. Pero me divierto muchísimo por la impunidad que tiene el personaje. ¿Sabés lo que es poder hacer lo que quieras? A veces cuando termino una escena estoy a los besos y los abrazos con los chiquitos, porque me da culpa el maltrato que reciben de Delfina. Ellos mismos me dicen: ¡Pero si estás actuando! En general, este tipo de personajes suelen ser muy divertidos.
Yo me divierto mucho haciéndolo, porque podés ir a los extremos y en algún punto volví a tener cinco años. Lo siento muy musical al personaje, en su forma de hablar, cómo se expresa. Delfina camina según suena lo que va diciendo. Para mí es un juego que me tomo muy en serio y que se fue armando de a poco.

-A medida que me iban dando los libros, yo me iba anotando en una libreta características de Delfina Santillán Torres Oviedo. Soy muy detallista, re-obsesiva, en realidad. Delfina creció tanto en dos años que se convirtió en una verdadera antagonista. 
Algo que no pensaba ser. Creció mucho por la generosidad de los directores, por los buenos libros y la buena onda que hay en el elenco. Y además porque es mucho sacrificio: son 12 horas diarias de grabación y cuando están las funciones en el teatro, vienen los ensayos después. Y las giras. Tenés que tener la cabeza y el cuerpo preparados para bancarte ese tren. En Israel, Floricienta es un éxito. 

¿Cómo recibían a Delfina en las giras?
-Pasó algo re loco. El productor israelí Yair Dori me quería matar, porque terminaba la función y empezaban a gritar: "Isabel, te amo". Y él me decía : Estás haciendo todo mal, ¡te tienen que odiar!... y te adoran". Acá mi personaje sale al escenario y lo abuchean. Y está todo bien. Pero esa experiencia fue increíble. Tener la posibilidad de viajar y conocer otras culturas, es algo impresionante.

-Yo que soy re obse, me levanté al día siguiente de llegar allá, saludando boker tov (buenos días en hebreo). Y pedía que me marcaran la pronunciación. Y después me mandaron un diccionario hebreo-español y me escriben para enseñarme por Internet. Como soy tipo esponja, me encanta aprender cosas nuevas todo el tiempo. ¡Y ahora hasta chateo en hebreo! (risas). 

Estás en pareja con Facundo Arana, uno de los galanes del momento, ¿cómo te llevás con el hecho de que él sea tan famoso y asediado?
-Hace nueve años que estamos juntos y no tenemos celos ni competencias, porque cuando estás con alguien que amás esas cosas no existen. Yo no soy para nada celosa y él tampoco me da motivos. Además lo admiro, sobre todo por cómo maneja su carrera.

¿Le pedís opinión sobre tu trabajo?
-Sí, es fundamental para mí. Los dos nos apoyamos mutuamente.

A Isabel no le gusta mucho hablar de esto, porque es un regla de oro de la pareja resguardar la intimidad. Igualmente, comparte algunas anécdotas. Como la de un viaje hace dos años en casa rodante por todo el país.

"-Fue el mejor viaje de mi vida. Algunos pensaban que yo no iba a durar ni una semana bañándome en el río y comiendo lo que la gente nos regalaba en el camino. Pero fue impresionante. Estuvimos viviendo con una familia de artesanos en Malargüe, que se arreglaban con berros que arrancaban de la orilla de un arroyo. Descubrí que así también se puede ser feliz". 

Después de un personaje fuerte, ¿te da miedo quedar encasillada? 
-No lo sé, porque no pienso mucho en lo que va a venir, soy de vivir el hoy y el ahora. Delfina me dio un montón de cosas, sobre todo mucha seguridad como actriz. Me hace sentir muy feliz tener esta oportunidad, después de todo lo que fui armando durante muchos años de estudio. Necesito darle valor a todo lo que tengo en el momento entre las manos y no colgarme de lo que va a venir. Porque además me parece injusto no disfrutar de lo que tengo y a lo que le dedico tanto esfuerzo.
Nunca llego menos de una hora antes para maquillarme y peinarme, odio que me esperen, hay que estar listo cuando te necesitan y nunca fui al piso sin estudiar, porque me parece una falta de respeto para el resto. Y, sobre todo, no quiero que pasen tres años, mirar para atrás y decir: mirá lo que era este programa, éxitos, giras y yo lo tenía ahí y no lo disfruté. Pase lo que pase, cuando termine Floricienta, nadie me va a poder decir que no lo viví. 

¿Cómo te llevás con la popularidad que te da el programa?
-Me sigue impresionando, pero hay que hacerse cargo. No me molesta ir a un shopping y que se me acerque la gente. No soy muy salidora, me encanta estar en mi casa, con mi familia, pero si estoy en un día que no tengo ganas, no me expongo. Y, si necesito ir porque tengo que hacer otras cosas, no dejo de hacerlo. Y no me altera en lo absoluto. Para esos chicos que se acercan, tal vez sea la única vez que me van a ver, y yo este personaje lo estoy haciendo ahora. Después no sé qué vendrá. No van a estar los nenes colgándose de mi pantalón y me moriría si esa única vez que me ven piensen: qué mala que es.
Además es algo que yo disfruto porque me alucinan los chicos. No me parece una cuestión de paciencia sino de respeto. A mí no me gusta que me maltraten, entonces jamás lo haría.

Isabel, la más chica de cuatro hermanos, criada cerca del Botánico, asomó desde temprano como la payasita de la familia, cantando, bailando y actuando en las guitarreadas familiares. A los 6 años ya torturaba a sus vecinos cuando se ponía a practicar zapateo americano. Después siguió con clases de canto, flamenco, teatro y todo lo que se le cruzaba en el camino que tuviera que ver con un escenario. Pero también hubo bastante disciplina en su educación: estudió en el exclusivo colegio Saint Catherine's.

"Desde los 3 años, a la mañana iba a un jardín de infantes común y a la tarde, a uno en inglés. Pobrecita de mí. Pero hoy lo agradezco", dice. Y admite que ciertas cosas de Delfina las sacó de algunas de las chicas del colegio inglés. Todo ese aprendizaje, además de prepararla para actuar, cantar y bailar, le dio soltura para la vida. Mientras hace la entrevista, toma una lágrima con azúcar y devuelve todos los saludos con mohínes cariñosos, a todos los conocidos y desconocidos que se le cruzan. 

"-Es muy emocionante el reconocimiento. Dedicarle un minuto a un nene que me viene a saludar, además de darle felicidad a él, me hace feliz a mí también".

Desde que debutó como actriz, Macedo trabajó en Ricos y famosos, Amor latino, Verano del 98, Muñeca brava, Mil millones y Son amores, y en varias obras de teatro off. 

"-Nunca dejé de hacer cosas, no me importó si eran grandes o chicas ni cuánto duraban. Me encantaría actuar en una comedia musical y sé que en cualquier momento voy a poder hacerlo".

A los 30 años, a pesar de lo mala que es Delfina, para Isabel resultó un regalo que la hace feliz. El lado tierno de una chica no tan mala varias veces durante la entrevista, Isabel Macedo confesará su debilidad por los niños. Algo fácil de comprobar en cada encuentro de la actriz con algún admirador pequeño. Catalina, hija de un productor y con sólo tres años, se acerca tímidamente mientras Isabel posa para las fotos, para darle un beso, al que Isabel responde con total ternura. 

"-Es una de las pocas tan chiquitas que no me tienen miedo. Bueno, a Delfina". Pero Catalina es la excepción, al menos en el público menor de cinco años. 

Con otros nenes, Isabel tiene que hacer un esfuerzo para que los chicos no escapen corriendo cuando descubren que ella es Delfina, la que le hace las mil y unas a Florencia Bertotti en la ficción. "¿Me querés dar un beso?", le pregunta Isabel a un nene que está con sus hermanitos mayores esperando un autógrafo y una foto. El nene mueve la cabeza en una clara negación. "¿Y si te lo doy yo a vos?". De nuevo, el nene dice no. Después de que sus hermanos se sacan la foto, el nene mira de reojo y con desconfianza la escena y masculla entre dientes: "Quiero ir a casa".

"-Es así, con los más chiquitos no hay caso. Los más grandes entienden que es un personaje como cuando ellos juegan al papá y a la mamá. Y los adolescentes se enganchan mucho con el personaje de la malvada. Les divierte", dice. 

Después, en el bar, un grupo de chicos, la observa desde otra mesa y pregunta: "¿Esa es Delfina?". No pueden creer que la chica que habla hasta por los codos, despliega simpatía, hace chistes y se muestra cariñosa con la gente del estudio, sea la misma que destila veneno cuando se pone a actuar. En ese grupo, el más chiquito se resbala y se cae. La madre lo levanta, pero el nene está a punto de largarse a llorar. Isabel registra el momento enseguida y se da vuelta para decirle: "No pasó nada. Vos creíste que te habías caído, pero en realidad fue que todos nos movimos al mismo tiempo".

La persuasión de Isabel dio resultados: el nene no lloró.

Fuente: Sandra Commisso - Clarín


Nota a Fabio Di Tomaso 2005


Esos ojos claros y su personalidad de chico de barrio compran a cualquiera. Se nota que está muy contento por hacer su tercer trabajo en la tele, y más por ser parte de Floricienta. Dice que los chicos no paran de saludarlo en la calle, y eso le encanta. Por eso, aunque Fabio está grabando todo el día, no duda en tomarse un descanso y contarte sobre su vida.


¿Cómo te recibieron en Floricienta?
-Excelente, 10 puntos. Encontré gente de primera, que tiene muy buena onda y me hace sentir re-bien.

¿Qué sentís trabajando para chicos y adolescentes?
-Nunca había hecho algo para ellos, por eso para mí es un desafío en mi carrera. Sé que es difícil porque ellos te exigen mucho y para eso hay que tener toda la responsabilidad. Los más chicos, cuando me ven por la calle, no paran de gritar: "¡El Conde!, ¡el Conde!

¿Cómo es Flor como compañera?
-Es bárbara. Trabajamos algunos días juntos, y además de ser muy divertida y excelente actriz, me pareció muy generosa.

¿Por qué creés que te eligieron para hacer el papel del Conde?
-Porque debe haber pocos condes (risas). No, mentira, creo que eso fue por intuición. Cris Morena creyó que yo podía hacerlo, y yo también. Fue algo muy intuitivo.

Contanos cómo y cuándo empezaste a actuar en la tele...
-Empecé hace dos años en Resistiré, haciendo el papel de Javier. Después me llamó Adrián Suar para estar en Padre Coraje, y ahora empecé con Floricienta, que es un gran desafío.

¿Tenés un ídolo?
-No tengo ídolos, pero sí tengo actores a los que admiro mucho como Anthony Hopkins, de los extranjeros, y Ricardo Darín, de los nacionales. Aunque el actor argentino que más me gusta, porque pude tenerlo como compañero, es Luis Machín, Ponce en Padre Coraje.

¿Sentías miedo el primer día que asumiste el papel?
-No se si miedo es la palabra correcta. Lo que sentía era una gran responsabilidad porque mi personaje entraba luego de un primer año de capítulos exitosos y a consecuencia de un tema durísimo, como es el tocar el tema de la muerte en una producción tan vista y dirigida a un público como al que vamos. Afortunadamente todo resultó de una manera maravillosa.


Nota a Flor en diario "La Capital"


-Rosario, 2004-

La actriz adelanta el espectáculo que hará en Rosario Central 
Florencia Bertotti: "Nuestros shows son como un cumple" 
Aseguró que el éxito que tuvo "Floricienta" en el público infantil le dio un vuelco inesperado a su carrera 

Pedro Squillaci / La Capital 

Es la Cenicienta de la nueva era, la que quieren todos los chicos, la que dejaría la vida por un amor y también la que arrasa con el rating de la tarde. "Floricienta" se convirtió en poco menos que un fenómeno de la mano de Florencia Bertotti. La tira juvenil finalizó semanas atrás pero tiene confirmada la saga por Canal 13 para el 2005. Previo al show que presentará en el Estadio de Rosario Central el miércoles próximo, la actriz se despachó a gusto sobre su carrera, y lo que genera en su público: "Nuestros espectáculos son como un cumpleaños, donde no cabe otro sentimiento que no sea felicidad".


-¿Qué expectativas tenés con este show que traés a la ciudad?

-En lo personal es muy especial porque es la primera vez que piso Rosario y estoy súper emocionada porque no sé con qué me voy a encontrar. Uno siempre tiene la expectativa con que todo sea una fiesta, pero está todo latente hasta que uno comprueba realmente si participan, si cantan, si se divierten.

-De todos modos, en la gira que están haciendo por el país vienen arrasando.

-Por suerte nos está yendo rebien. Yo siempre digo que los espectáculos son como un cumpleaños, es como un festejo que todos bailan, saltan, es todo alegría. No hay lugar para otro sentimiento que no sea felicidad. Está todo permitido y no hay vergüenza ni nada. Es muy disfrutable desde arriba y desde abajo. Te digo más, hace poco, en el Estadio Unico de La Plata, que era nuestro primer show al aire libre, empezó al atardecer y lloviendo y terminó a la noche y despejado. Así que fue como un cuento. En Rosario, tenemos la esperanza que se dé algo igual, y vivamos un cuento con la gente.

-¿Qué sentiste cuando te enteraste que Juan Gil Navarro no seguía con ustedes el año próximo?

-Y, cuando nos enteramos fue como un duelito, porque veníamos trabajando todo el año y lo disfrutábamos muchísimo. Creo que la autoras lo resolvieron bárbaro y me gustó mucho la idea de que el protagonista dejara destellos de su alma dentro de este príncipe, que es Fabio Di Tomaso. Estuvo bien resuelto y fue lo más potable para no desilusionar a mi personaje. Si se resolvía de otra manera, por ejemplo con un viaje, con todo el amor que le tenía me tenía que ir atrás de él. No había ninguna manera de no traicionar al personaje. En cambio, acá lo que cuenta es que el amor sigue estando, no importa de qué forma sino que es un amor que está en el aire y que todos lo sentimos.

-Las autoras aseguran que esta vuelta de tuerca les gusta tanto que no podrían volver atrás, aunque Juan Gil Navarro se arrepintiese y quisiera volver a la tira.

-(Risas) Lo que pasa es que en un momento vimos que la historia se construyó para un lado y se tuvo que desencadenar hacia la muerte del protagonista, que era un lugar impensado. Pero a veces pasa que cuando te ponés muy nervioso hacés las cosas mejor, bueno, me imagino que pasó eso. Y ya tienen como medio año escrito y le vino bien a la tira porque es como un recambio, un aire nuevo, y eso está bueno.

-¿El elenco de "Floricienta" no es otra de las llaves del éxito?

-Sí, creo que el elenco está bárbaro. Todos están bien, muy metidos en lo suyo, y siento que cada uno, desde Malala hasta cada uno de los chicos, se luce en lo que hacen y se sienten muy cómodos con sus personajes. Pasamos muchas horas grabando, ensayando para el musical, haciendo videoclips, y todo esto se puede llevar adelante porque nos llevamos bien y lo disfrutamos todos. Creo que eso también se transmite a la gente en el programa.

-¿Sentís que hay "Floricienta" para mucho más, que es como una bola de nieve que va creciendo, o por el contrario pensás que a fin del 2005 termina el personaje?

-No sé, no me gusta plantearme cómo será todo dentro de un año. No tengo capacidad de sentir qué voy a tener ganas de hacer mucho más adelante. Voy viviendo lo que pasa y lo trato de disfrutar al máximo y cuando algo no me gusta me cuesta bastante hacerlo. Por ahora descubrí un público infantil, que me encanta, que nunca pensé que sería así, me gustan las canciones y la magia que se genera en el teatro. Y el personaje en la tele me hace entrar en fantasías y zonas de irrealidad que me permite jugar y divertirme, que es una cosa que no se genera en muchas otras tiras. Si te tuviera que contestar ahora, te digo que me encantaría seguir, porque veo que es un camino más que está abierto y espero tenerlo siempre.

-¿Se te pasa por la cabeza ser animadora de programas para niños?

-Me imagino haciendo de todo, siendo moza, qué se yo, mientras lo disfrute me veo haciendo cualquier cosa porque soy bastante caradura. Pero creo que para la conducción no me animaría todavía porque soy bastante despistada y desorganizada y no me veo conduciendo.

-Pero tu frescura y carisma es un componente ideal para la conducción en un programa en vivo.

-Creo que en algún momento me voy a animar. Sí, seguramente podría comunicarme sin ningún tipo de guiones, pero me tendría que divertir. Lo haría para probar y ver qué le pasa a la gente, pero no sé si lo tomaría como carrera.

-¿A los 21 años, no te encontrás con una carrera demasiado promisoria que ni avizoran muchas actrices de tu edad?

-Siempre tengo la sensación que quiero disfrutar al máximo todo lo que pueda. Si estás bien con tu novio, con tus amigos, con tu familia y trabajás en lo que te gusta decís, bueno, lo voy a aprovechar porque después capaz que no se te da. En mi caso estoy contenta y quiero cuidar este espacio, pero aferrarse a algo no me gusta, porque es peligroso y podés salir lastimado. Nada es para siempre, así que es más sano disfrutar y no parar de generar cosas en lo profesional. 


viernes, 6 de noviembre de 2015

Nota a Benjamín Rojas

-Rugbytime, 2004-
Tiene 19 años, y es uno de los protagonistas de la tira "Floricienta". El menor de los Rojas disfrutó del rugby hasta los quince en La plata Rugby Club, y fue lo que mas le costó dejar cuando empezó con la actuación. Pero sigue la ovalada muy cerca porque sus hermanos Carlos y Juan Luis, aún juegan en La Plata, el club donde también jugó su padre, y al que se acerca cuando las grabaciones se lo permiten, para ver a sus hermanos jugar.

"Floricienta" es uno de los grandes éxitos de este 2004, y ya está en el Gran Rex. 
Allí fue donde estuvo Rugbytime, entre telones y camarines, y minutos antes de que empiece la función, hablamos con Benja. 


¿Cómo empezó tu relación con el rugby? ¿A qué edad empezaste? 
-Empecé a jugar al rugby de chico, creo que tenía 8 o 9 años. Y empecé en La Plata Rugby Club, porque papá había jugado, jugó en la primera, y bueno fue él quién nos llevó, primero a mis hermanos y luego a mí. 

¿Vos de qué jugabas? 
-Siempre jugué de apertura. 

¿Se puede decir que eras bueno, más o menos o como quién? 
-No, no te puedo decir como quién, pero bien, me gustaba. Para decirte un puntaje de 0 a 10, me califico con un 7. No, con un 6. Bueno, bien. Ahora habría que ver si sos objetivo… (Risas) Si, si. (Se ríe) 

¿Cómo te describirías? 
-Rápido y talentoso, o un destacado por la garra… Mmm, (se ríe) difícil. -Supongo que un poco habilidoso era, me inclino pro ese lado. Pero lo que mas me gustaba y lo que mejor me salía, era patear y ver donde patear, así que definilo vos. Me gustaba mas que nada armar jugadas y decidir en que momento patear o en que momento jugarla, tomar ese tipo de decisiones dentro de la cancha esta muy bueno. 

¿Cuánto tiempo jugaste? 
-Jugué hasta los 15. Tuve que dejar cuando empecé con esto. 

¿Quién te llevó? ¿Algún hermano o papá ? 
-Me llevó Papá, porque él jugó toda la vida en el club. 

¿Sabés de que jugaba tu papá? ¿Era bueno? 
-Papá jugaba de 8, y jugaba en la primera, me parece que era bastante bueno. 

¿Qué fue lo que más te gustó del rugby o cuál es el mejor recuerdo que te quedó de esos años.…? 
-Me tocó en el tiempo que jugué varios viajes a Mendoza, a Santa fé, y lo mejor fue el grupo humano. En el rugby es muy importante la amistad, o el compañerismo, más que en otros deportes, incluso el club te marca eso como algo fundamental. Y aunque tengo otro grupo de amigos, porque mis más amigos son los del colegio, los del barrio. Pero cuando voy al club y los veo, tenemos la mejor. 

Tus hermanos juegan en La Plata, ¿los dos en el plantel superior, no? 
-Mis hermanos si. Carlos jugó mucho tiempo en primera, cuando La Plata salió campeón en el ´95 que salió try man de La Plata, de los 5 clubes de ahí. No fue de la URBA porque estaban los Senillosa, muy afilados. Después dejó por la facultad, y ahora está volviendo de a poco. Y Juan Luis está jugando en intermedia, aunque este año le tocó varios partidos jugar en primera. 

¿Sos de ir a verlos, alentarlos, o verlos en Rugby 2004?
 -Si, obvio. Este año he ido bastante, porque además en el club me siento muy cómodo, la paso bien y me encanta ir a verlos.

 ¿Qué otros deportes hiciste o te gusta hacer cuando tenés un tiempo libre? 
-La verdad que hago poco deporte. Mucho tiempo no tengo y me gustaría poder hacer algo más. Pero me junto a jugar al fútbol cuando puedo. 

¿De qué jugás en el fútbol? 
-Cuando jugaba más seguido, de 10. Ahora como no juego mucho, de lo que me toque! (se ríe) 

Escuché por ahí que tenés varias camisetas de rugby guardadas, o que coleccionaste en algún momento.. 
-Si, si, tengo la de mi club, obvio, y una bandera de La Plata cuando salió campeón en el ´95 . Mis hermanos me trajeron cuando se fueron de gira, la de los All Blacks y aunque nunca llegué al banderín, (en el club te entregan como premio), pero mis hermanos se los han ganado, creo que tienen 4 entre los dos, y los tenemos en casa también. 

¿Sos de ver a Los Pumas o de ir a la cancha cuando juegan en argentina? 
-La verdad que nunca fui, y siempre quise ir a verlos. El último partido que jugaron, con Nueva Zelanda, lo vi. Si puedo los veo. Nunca fui a la cancha, pero me gustaría ir alguna vez. 

¿Como te organizaste en la época que ibas al colegio y tenías que grabar para Rebelde Way? 
-Medio complicado, iba al colegio hasta el mediodía, y cuando volvía tenía un remis que me había puesto la producción y me traía hasta Martínez, y volvía a las 8 o 9 de la noche. Obviamente que en el medio tenés huecos y podés hacer cosas del colegio. 

Hoy que ya terminaste el colegio, estas mas tranqui. ¿Cómo es un día en tu vida? 
-Me levanto a la mañana, tipo ocho, voy a grabar al canal, las grabaciones empiezan alrededor de las 10 de la mañana, y a veces tenemos que hacer algo para la banda (Erreway), aunque ahora casi estoy solo con las grabaciones del programa y con el teatro. Vuelvo a casa tipo 10. 

Me dijiste que seguías viéndote con los amigos de siempre, los del colegio ¿Los fines de semana cuáles son las opciones preferidas? 
-Si me junto con los del colegio, son los del barrio, vivimos por ahí todos. Nos juntamos todos los fines de semana, y nos vamos a comer por ahí, o a tomar algo, o algún boliche. Y también voy al club, los sábados, y los domingos me voy con mi tío a la cancha a ver a Gimnasia. 

Si no hubieras sido actor, ¿qué te hubiera gustado ser? 
-Hubiese estudiado. Me encanta arquitectura, supongo que hubiera arrancado por ese lado. Mi hermano más grande estudia eso y me encanta. Y obviamente hubiera seguido jugando al rugby, fue lo que más me costó dejar cuando empecé con esto. Inclusive un año dudé mucho de seguir actuando, porque quería jugar. 

¿Qué tres cosas fundamentales tiene que tener una mujer para enamorar a Benja?
-Que tenga muy buena onda, y que sea simpática, y que entienda los tiempos de esto, porque no son iguales a cualquier otro trabajo. Pero bueno no todo es para mí, no quiero ser egoísta. Básicamente que tenga buena onda. 

Tenés un muy lindo personaje en Floricienta, la gente se pregunta si serás así tan canchero y dulce en la vida. ¿En qué cosas se parecen Franco y Benjamín, y en cuáles no?
-Yo soy bastante diferente a mi personaje, porque Franco es muy mandado, es muy suelto y es muy seguro de sí mismo aunque se esté equivocando, cuando le gusta una chica va al frente y la vuelve loca y dice todo lo que le pasa. Yo no soy tan abierto en mis sentimientos, no soy tan mandado como él, me cuesta mucho más.

Tomás conciencia que más allá de tu encanto personal, en la tira, diciéndole a Flor "angelito" enamoras a miles de chicas…. ¿En serio? 
(risas) -Sabés que es muy cómico porque cada vez que lo teníamos que decir, al principio nos tentábamos mucho! Al final salió y quedó bueno, así que si gusta mucho mejor.