lunes, 17 de septiembre de 2018

Fabio Di Tomaso su presente, Floricienta y más


-Clarín 16/Septiembre/2018- 
Por Marina Zucchi

el conde floricienta
Es quebequés, aunque se sienta más argentino que el colectivo que manejaba en los noventa, el 71 desde Villa Adelina a Plaza Once.

Nació en Quebec, Canadá, el 9 de abril de 1977, después de que su padre intentara suerte en una empresa de cantos rodados en la tierra a la que se había mudado parte de esa familia italiana. Al año los Di Tomaso abandonaron el paraíso de América del Norte por el Norte del Gran Buenos Aires, Boulogne. Calles de tierra, picados hasta que bajara el sol, trepadas a los árboles y enormes sobremesas a los gritos después de la ceremonia de la pasta.

Fabio (“b” y no “v”, aunque los archivos repitan el error) fue bautizado así por Fabio Testi, un galán italiano criado en Peschiera del Garda. El arte de la actuación era ajeno a los Di Tomaso, provenientes de Abruzzo y Molise, pero con los años el actor hurgó en su árbol genealógico y unió los puntos: a fines del 1800 el abuelo ya dirigía obras en el patio de su casa en Casacalenda, Campobasso, y convocaba para sus elencos a sus paisanos.

La adolescencia encontró a este canadiense “sin vocación definida, rebelde, escuchando a Piltrafa, Violadores, Metálica y Mötley Crüe, cuestionando al mundo con pantalones negros chupín, pelo largo y un aerosol siempre a mano para escribir alguna pared”.

Recibido de bachiller, primero se empleó en la línea 71, luego pasó al sector Expedición de una empresa láctea, pero “el encierro” lo consumía. "Con la excusa de estudiar Economía, arranqué en CBC en la UBA. Me acuerdo bien de una escena: un día me fui a fumar un cigarrillo al patio de la facultad y me encontré con Sebastián, amigo de toda la vida. 'No se lo dije a nadie, pero me llama la atención el teatro y no sé ni por dónde empezar', le comenté. Me dijo que le pasaba lo mismo y me fui a anotar a la Casa de la Cultura de Villa Adelina".
floricienta fabio di tomaso

Mucho antes de filmar los primeros autógrafos por Padre coraje, vendió teléfonos Movicom bajo una sombrilla en Triunvirato y Monroe, cuidó la plaza de Villa Adelina y fue peón de carpintero. En televisión empezó en 1996, con dramatizaciones para el programa de Mauro Viale en América. El shock de la popularidad llegó en 2003, con Resistiré, la telenovela protagonizada por Pablo Echarri en la que Fabio encarnaba a un muchacho gay.

Hace 12 años fue el galán de Floricienta, tras la muerte de Federico Fritzenwalden (el personaje de Juan Gil Navarro). Un conde al que todavía recuerdan ex niños de Polonia, Italia e Israel: Máximo Augusto Calderón de la Hoya. Después, Vidas robadas, Dulce amor y un silencio saludable. Hace dos años su apellido volvió a los medios por una noticia dolorosa: la pérdida de un embarazo de siete meses. Su hija iba a llamarse Malvina.

-¿Nunca pensaste en nacionalizarte?

-Me olvido de mi nacionalidad. Tengo la residencia permanente. Yo me quería hacer la ciudadanía argentina, pero mi mamá me decía que esperara al sorteo de la colimba. Nunca me interesó la idea de irme y siempre me pasa que si digo que nací en Canadá, me preguntan: "¿Y qué hacés acá?". No me dio ninguna ventaja ser canadiense (se ríe). Incluso, una vez, cuando fui a filmar a Israel, me apartaron dos militares en el aeropuerto para un control: yo no sabía que muchos terroristas ingresaban con pasaporte canadiense.

-Muchos otros actores esconden sus orígenes de humildes laburantes. Vos, en cambio, reivindicás ese pasado de colectivero. ¿Qué recuerdos inmediatos tenés de esos comienzos?

-Estuve dos años, no la pasaba bien. Es un trabajo caótico, hay gente que lo hace con una sonrisa, pero no era lo mío. Tengo presente todavía el olor de lo que es un colectivo vacío, una atmósfera que conozco desde chico. Mi papá se jubiló en la 71. Ya en unas vacaciones en Córdoba, me llevaron a dar una vuelta y a los 12 años manejé un colectivo una vuelta manzana.

-Ya no viajás en colectivo...

-Sí, a veces. Lo prefiero al subte. Es mi ámbito.

floricienta fabio di tomaso
-Unos años después del colectivo se dio la explosión de fama mundial con “Floricienta”. ¿Cómo manejaste el paso del anonimato a esa otra vida?

-Llegué a sentirme sapo de otro pozo. Me pasa al día de hoy. Era un bicho raro. Recién en 2006 tuve representante. Tanta exposición fue difícil de aceptar y manejar. Yo no tenía esa ambición y necesité acomodar mi vida.

-Después de aquel golpe de fama bajó notablemente tu exposición. Hoy protagonizás una obra dedicada al fútbol. ¿Cómo es tu relación con ese deporte?

-Soy hincha de River. Admiré a Francescoli, al Búfalo Funes, a aquel equipo campeón de 1986. Jugué en el club Unión de Boulogne hasta que cerró y me vinieron a buscar del Da Vinci. Llegué a probarme en la octava de Tigre, pero en ese momento con el doble turno del industrial fue imposible seguir. Jugaba de cinco, a veces de ocho. Mi referente era Claudio Marangoni.

-Una gran metáfora tiene tu obra, "banco de suplentes": la espera que nunca termina en un banco de suplentes...

-Es así, una metáfora sobre el deseo, sobre las frustraciones, lo que llega de la manera que uno no quiere y cómo en una espera uno va consumiendo vida y generando vínculos. No quiero spoilear, pero hasta el famoso bidón tóxico para los rivales está presente en la historia.

-¿El precepto de ganar como sea te convence?

-A mí me gusta ganar. No a cualquier costo, pero confieso que si le ganamos a Boca con un gol con la mano lo disfruto, porque cuando hay que ser picapiedra hay que serlo. Me gusta el buen juego, pero hay momentos en los que hay que ser rústico, jugar con otras herramientas. No quiero perder partidos trabados por intentar jugar lindo. No lo hagas siempre, pero de vez en cuando, si tenés que tirarla a la tribuna, tirala.

-Llamaste a tu hijo Fidel. ¿Cuba tuvo que ver?

-El significado de su nombre, fidelidad, nos gustaba. Nos fuimos de vacaciones a Cuba, mi mujer tuvo contracciones allá y cuando le hicieron la eco dijimos, 'Fidel'. Con Castro me pasa lo mismo que con el Che Guevara.

-¿Qué te pasa?

​-Es un descubrimiento casi poético. Siempre recuerdo un prólogo de Cortázar: “Nadie supo mejor que él hasta que punto lo absurdo y lo imposible serán un día la realidad de los hombres”. Eso siempre me marcó una guía. Más allá de esa parte poética que tiene la revolución, no estoy inmerso en el conocimiento a pleno de cómo funcionan las cosas en Cuba. Bastante tengo con el día a día de este país tan fluctuante. Pero siempre que la búsqueda sea un bien común, sea o no comunismo, me gusta pensar que todos nos merecemos las mismas oportunidades, un trabajo digno, una vivienda digna, salud y educación pública. Esos pilares, siempre. Me da orgullo que mi hijo tenga el nombre de un líder. Lo que pasó con Malvina fue de mucho aprendizaje. Malvina fue y es muy importante en nuestra vida.

Fabio protagoniza Banco de suplentes, junto a Marco Ciocca,Pablo Dubuis, y Nahuel Patryk. De Nicolás Marina, con dirección de Susana Toscano, en La Comedia (Rodríguez Peña 1062). La historia de Fidel, Bocha, Rubén y Pajarito, cuatro futbolistas que, desde un costado de la cancha de Defensores de Burzaco, miran pasar un partido tras otro mientras los sostiene la esperanza.

Fuente: Clarín Espectáculos 
MIRÁ TAMBIÉN: Fabio Di Tomaso: de El Conde al banco de suplentes


lunes, 9 de noviembre de 2015

Nota a Fabio Di Tomaso 2005


Esos ojos claros y su personalidad de chico de barrio compran a cualquiera. Se nota que está muy contento por hacer su tercer trabajo en la tele, y más por ser parte de Floricienta. Dice que los chicos no paran de saludarlo en la calle, y eso le encanta. Por eso, aunque Fabio está grabando todo el día, no duda en tomarse un descanso y contarte sobre su vida.


¿Cómo te recibieron en Floricienta?
-Excelente, 10 puntos. Encontré gente de primera, que tiene muy buena onda y me hace sentir re-bien.

¿Qué sentís trabajando para chicos y adolescentes?
-Nunca había hecho algo para ellos, por eso para mí es un desafío en mi carrera. Sé que es difícil porque ellos te exigen mucho y para eso hay que tener toda la responsabilidad. Los más chicos, cuando me ven por la calle, no paran de gritar: "¡El Conde!, ¡el Conde!

¿Cómo es Flor como compañera?
-Es bárbara. Trabajamos algunos días juntos, y además de ser muy divertida y excelente actriz, me pareció muy generosa.

¿Por qué creés que te eligieron para hacer el papel del Conde?
-Porque debe haber pocos condes (risas). No, mentira, creo que eso fue por intuición. Cris Morena creyó que yo podía hacerlo, y yo también. Fue algo muy intuitivo.

Contanos cómo y cuándo empezaste a actuar en la tele...
-Empecé hace dos años en Resistiré, haciendo el papel de Javier. Después me llamó Adrián Suar para estar en Padre Coraje, y ahora empecé con Floricienta, que es un gran desafío.

¿Tenés un ídolo?
-No tengo ídolos, pero sí tengo actores a los que admiro mucho como Anthony Hopkins, de los extranjeros, y Ricardo Darín, de los nacionales. Aunque el actor argentino que más me gusta, porque pude tenerlo como compañero, es Luis Machín, Ponce en Padre Coraje.

¿Sentías miedo el primer día que asumiste el papel?
-No se si miedo es la palabra correcta. Lo que sentía era una gran responsabilidad porque mi personaje entraba luego de un primer año de capítulos exitosos y a consecuencia de un tema durísimo, como es el tocar el tema de la muerte en una producción tan vista y dirigida a un público como al que vamos. Afortunadamente todo resultó de una manera maravillosa.


viernes, 6 de noviembre de 2015

Nota a Fabio Di Tomaso 2004


-Buenos Aires, 2004-
A Fabio Di Tomaso se le esta cumpliendo el sueño del pibe. Después de golpear puertas durante ocho años, le dieron su primera oportunidad en televisión el año pasado, en Resistiré, donde interpretó a Javier, la pareja gay de Lupe (Sebastián Pajoni). Fue entonces cuando Adrián Suar reparó en él y, ni lerdo ni perezoso, lo llamó para hacer Padre Coraje. Ahora es Lautaro, el hijo enamoradizo del maldito Costa (Raúl Rizzo), y vive un triangulo amoroso con Nora (Mercedes Funes) y La Nena (Melina Petriella).

No es novedad que la ficción y la realidad están siempre muy mezcladas; y este caso confirma la regla, pues Fabio y Melina se enamoraron entre beso y caricia, y ahora están de novios. 

“Nos estamos conociendo, pero es cierto, estamos juntos”, se ataja Fabio. Y enseguida vuelve a hablar de su personaje. “Laucha empezó siendo un Romeo, pero de a poco se va a ir mimetizando con los otros hombres de su casa: Costa, su padre, y Horacio, su hermano. Yo trato de ponerle algunas contradicciones, porque él es parte de esa familia tan terrible, mamó eso, y en algún momento se tiene que destapar”. 


Estas dando tus primeros pasos en la actuación y te toco empezar interpretando a un gay en Resistiré. ¿Qué pensaste? 

- Si elegís esta carera, tenés que dejar de lado ciertos prejuicios.
Yo estaba feliz por esa gran oportunidad, porque lo único que significaba para mí era trabajo; mi primer trabajo. Yo era de esos muchos chicos que pateaban las productoras y los canales dejando currículums. La venia peleando desde hace ocho años y mientras, trabajaba de lo que podía para mantenerme: fui colectivero de la línea 71, que va de Villa Adelina a Once, estuve en una carpintería, fui cuidador de plaza. Pero soñaba con ser actor. Hasta que en Telefé me dieron la oportunidad de hacer casting, y aquí estoy. 

¿Y cómo llegaste a Padre Coraje? 
- Me llamo Suar y confió en mí. Estoy feliz por estas oportunidades. 

La novela empezó tímidamente con 14 puntos de rating y creció hasta los 22. ¿Por qué? 
- Nosotros trabajamos siempre a full, y en todos los detalles. La historia empezó a crecer y ahora esta bárbara. Me encanta hacer una tira de época; al principio era rarísimo, todo un desafió. Por ejemplo, no sabia que hacer con el sombrero, y empecé a agarrarme de esa incomodidad y utilizarla a favor del personaje. La ropa te condiciona, te pone en otro lugar, los movimientos son más acotados. Con el texto pasa lo mismo: no podes improvisar, porque enseguida se te escapa la muletilla. 

Lautaro parece ajeno a la perversidad de los Costa, ¿es así? 
- Creo que él sabe como es su familia; no esta ajeno a lo que pasa, aunque elige andar otro camino. Pienso que en algún momento se va a involucrar, no sé si haciendo un trabajo sucio, pero sí ayudando a su padre. Eso lo supongo, no lo sé. 

Vivís un triangulo amoroso que apasiona a los televidentes, ¿vas a poder quedarte con La Nena, o Norita te lo va a impedir? 
- Creo que vamos a terminar juntos. Lautaro se enamoró de La Nena apenas la vio por primera vez. Pienso que vamos a seguir sorteando dificultades, pero La Nena es el amor de su vida y no hay oposiciones que valgan. 

Y jugando escenas de amor con Melina Petriella, te enamoraste de ella. 
- Algo así. Estamos conociéndonos, estamos bien. Melina es divina. 

Ahora comparten trabajo y amor, ¿eso favorece la relación o juega en contra? 
- Es raro, pero esta bueno. En el trabajo tratamos de trabajar y hacer las cosas lo mejor posible; nos tratamos como a cualquier otro compañero.

¿Qué te gusta de Melina? 
- Todo. Pero por favor, no puedo habar de esto, me da mucha vergüenza. Cambiemos de tema. 

Pero podemos decir que en Padre Coraje encontraste trabajo y amor. 
- Exacto, nunca mejor dicho: hago lo que quiero y estoy con quien amo. 

¿Es cierto que cuando eras adolescente le sacaste provecho a tu parecido con Mario Pergolini para enamorar a las mujeres? 
- Fue muy gracioso, porque todo se fue dando sin querer. Me acuerdo de que Pergolini hacia La TV ataca, y yo usaba también el pelo largo. Iba al colegio y hasta los profesores me llamaban “Lini pergo”, como el personaje de Mario. Todos me decían: “Loco, sos igual a Pergolini”. Era gracioso, y llego un momento en que me preguntaban que parentesco tenia y yo empecé a decir que era el primo. 

¿Lo conoces personalmente? 
- No. 

¿Y te ganaste chicas? 
- No, simplemente era algo gracioso. 

¿Y ahora te aprovechas de la fama para acercarte a las mujeres? 
- No, me doy cuenta de que soy muy tímido y todavía no puedo disfrutar eso de que me reconozcan. Trato de responder a los saludos, pero es una sensación rara que alguien que no conoces te salude como si fueras un gran amigo. 

¿Te dio curiosidad ver El Deseo? Porque es el mismo equipo de trabajo con el que hiciste Resistiré. 
- Sí. Vi el primer capitulo y me pareció interesante. Pero ahora miro Padre Coraje, porque es donde trabajo.

¿Tenés otros proyectos? 
- Volvimos a reencontrarnos con la banda de música; nos habíamos separado, y hace poco volvimos a ensayar juntos. Somos todos amigos y nos llamamos Pocketers. Yo soy el baterista. El 25 de junio tocamos en el teatro del Viejo Concejo de San Isidro. Vamos a ver que pasa al reencontrarnos con la gente otra vez. Y escribí un unipersonal que quise estrenar en el teatro La Huella; se llama Había una vez. 

¿Qué pasaría si tuvieras que volver a ser colectivero? 
- Seria terrible, pero no por el trabajo en si sino porque lo que quiero en la vida es actuar. Es terrible sentir que vas a llegar a los 30 años (tiene 27) y que no se te abrió ninguna puerta.

¿No podrías hacer otra cosa que no fuera actuar? 
- No quería terminar atrás de un escritorio; y la otra que me quedaba era laburar en un kiosco o volver al colectivo, o iría cambiando de trabajo cada dos o tres meses. Me asustaba pensar que no iba a poder vivir de mi vocación pero, por suerte se me dio. Por otro lado, trato de relajarme y disfrutar lo que tengo.

¿Soñás con protagonizar, con ser un galán de telenovela? 
- Lo que quiero es trabajar; bienvenido sea todo lo que signifique crecer, mas allá de que sea un protagónico o no. Pero mi sueño es hacer cine.